domingo, 31 de octubre de 2010

Poesía Dominical después del apocalipsis literario.-

Estoy enfermo, tengo una gripe de mierda que me tiene hace un par de días tumbado en cama, pero eso no es tan importante, estoy enfermo de verdad, tengo un cáncer de tinta fulminante.
Escribir para mí es una enfermedad, tomar una pluma y escribir es para mí tomar una navaja y cortarme la piel.
No escribir es una enfermedad para mí también, irme a la cama todas las noches y escribir 100 poemas malditos todas las noches, los mismos escritos en mi cabeza que jamás se van al papel. Es como un maldito cálculo renal literario. Piedrecillas de letras que tapan las arterias en mi cerebro y me causan insomnio.
No se puede estar tranquilo siendo yo.


Quimera.

Quimera de Octubre, de noche me espías,
apagas las luces y apareces de guía.
Robas mis secretos, los pasas por tuyos,
te nutres de sueños, espera y orgullo.
Me guiñas el ojo cruzando el espejo,
me dejas de idiota besando el reflejo.

Cuáles son tus templos, Quimera ?
Mis dudas, mis ansias, mi espera ?
O me apuñalas o me besas.
Quimera, Quimera, Quimera.

A veces me quieres y otras me ignoras,
a veces rehuyes y otras me imploras.
Mi amarga mitad, mi dulce compañía
haciendo camino llegará el día
que de tanto andar y voltear esquinas
a boca de jarro se tope tu vida y la mía.

Eres tempestad y eres calma
como el beso mío del alma.
Eres de niebla y de pecas,
Quimera, Quimera, Quimera
.-